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COMO LIDER DE MANADA

Escrito:

febrero 18, 2016

Autor:

admin

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Hace unos días me preguntaron, ¿Qué animal es tu favorito?; a lo cual sin pensar dije: EL LOBO.

¿Y PORQUE EL LOBO? Volvieron a preguntar, y de verdad podría responder de manera muy sencilla el porqué de esta afinidad hacia este hermoso ejemplar, pero me gustaría contarles un poco más acerca de lo maravillado que quede al ver a los lobos por primera vez tan de cerca.

Mi primer contacto con los lobos fue hace aproximadamente 4 años cuando llegaron tres ejemplares al Parque Temático Reino Animal (1 macho y 2 hembras), con los que todos quedamos impactados al ver su belleza, su porte, su tamaño, pero sobre todo su manera de imponer respeto con el simple hecho de voltearte a ver. Su mirada fijamente clavada en la mía, nos dio el primer lazo de unión. De verdad puedo admitir que me sentí intimidado como jamás me había pasado con ningún otro animal, déjenme decirles que he trabajado con varios ejemplares de esta especie en estos 5 años que llevo laborando en Reino Animal pero por primera vez estar frente a frente con el macho alfa, retrocedí cuando vi que este se acercaba hacia mí.

Mis nervios eran me colapsaban, pero mi emoción era aun más evidente de ver por primera vez a un lobo a solo 20 cm de mi distancia.

Entre toda la confusión que había en el lugar por tener a estas especies en el Parque Temático Reino Animal y verlas en su albergue temporal, reconociendo el espacio, marcando territorio, corriendo de un lado a otro, sometiéndose las hembras ante el macho, salió una voz de entre todas las personas que estábamos ahí, que aun tengo muy presente: ¿Y quién los va a manejar?

Todos nos volteamos a ver sin decir ninguna palabra,  pero recuerdo que una voz interna me decía responde ¡YO!, pero mientras esto ocurría el medico que trajo a los ejemplares a Reino Animal nos hizo la observación que no habían comido ni bebido agua, ya que había sido muy largo el camino, pero que era el momento exacto, para que el que los manejara se ganara su confianza con la comida y el agua. Inmediatamente salí corriendo por la charola para llenarla de agua y ser yo quien tuviera ese privilegio, de saciar su sed y disminuir su estrés con el que venían por el largo viaje.

Cuando entre al albergue con la charola de agua, pude percatarme como cada uno de ellos iba rodeándome como metiéndome dentro de un círculo, entre olfateos y rabietas, coloque la charola en el piso y me quede parado junto a ella durante algunos minutos, los cuales se me hicieron eternos. Siendo ahí sin darme cuenta que poco a poco tenía a mi costado derecho a Amaruk (Macho alfa) bebiendo agua junto a mis pies, fue tanta mi emoción que mi primer reacción fue acariciar su cabeza como a cualquier perro, sin medir el peligro que representaba, el macho solo volteo su mirada hacia a mí y acepto mi caricia en forma de  agradecimiento, por haberles dado de beber.

Las hembras al ver esta acción se acercaron de igual manera a beber el agua que les ofrecía, tan solo pasaron unos minutos para que yo me encontrara en medio de tres lobos canadienses de un año y medio de edad aproximadamente, en un albergue nuevo para ellos y diferente del que habían estado, éramos personas diferentes a las que estaban acostumbrados, pero sobre todo, con otro miembro más uniéndose, siendo aceptado por la manada. Díganme ustedes si no es para que de esta manera decida hacerlo parte de mi vida como mi animal favorito.

Este primer contacto marco para mí un parteaguas dentro del Parque temático Reino Animal, una experiencia que marco de por vida mi trabajo y mi profesión, hoy me siento agradecido pero sobre todo afortunado de ser Veterinario de Reino Animal para poder contar este tipo de experiencias que vivimos a diario con seres tan extraordinarios como los animales. Claro que tengo más que contar, porque ahora contamos con 10 ejemplares de lobo canadiense, de los cuales 4 son nacidos y han sido criados por nosotros, pero como dicen por ahí, esa es otra historia….

 

 

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